1 diciembre, 2017 | 8:59 hrs.
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Lo que está en juego

Quedan dos semanas para la segunda vuelta de la elección presidencial y es importante analizar qué es lo que está en juego para Chile.

En época de elecciones siempre existe una tensión entre hacer propuestas y criticar al adversario. La verdad es que la campaña se ha ido entrampando en el conflicto y las descalificaciones, y se empiezan a quedar atrás las ideas, las propuestas, y los ejes relevantes para el futuro. Es indispensable volver a debatir sobre aquello que importa. Lo que está en juego, a mi juicio, es quién y de qué forma le puede ofrecer un mejor futuro a los chilenos.

Somos un país de clase media que mantiene sus necesidades básicas (educación, empleo, seguridad, salud y pensiones), pero que agrega otras como calidad de vida, dignidad en el trato y esperanza de un futuro de unidad y en paz. Somos un país que ha progresado enormemente, pero que aún tiene urgencias sociales que no pueden esperar: más de dos millones de chilenos en pobreza, menores vulnerados que no reciben respuesta oportuna, una penetración terrible de la droga y la violencia, y un Estado que no logra adaptarse a los desafíos de futuro. Por ello, lo central de esta segunda vuelta es responder quién está en mejores condiciones para abordar estas enormes tareas.

Para ello sugiero revisar tres elementos centrales: atributos del candidato, programa de gobierno y capacidad de armar equipos.

En materia de atributos del candidato, es necesario tener presente que gobernar en un Chile de clase media y en camino al desarrollo es algo muy difícil. Requiere experiencia, preparación, carácter para atreverse a decir que no y aguantar la impopularidad transitoria cuando ello sea necesario para el bien de Chile. Creo que en este punto, el conjunto de características de Sebastián Piñera le da una ventaja significativa respecto de Alejandro Guillier.

En lo relativo al programa de gobierno, todos sabemos que no existe bala de plata o solución mágica a los desafíos de hoy y del futuro. Se requiere un buen diagnóstico, un buen proceso de formulación y luego una buena implementación de las políticas. En este gobierno, uno de los principales déficits ha sido la calidad del diagnóstico y la capacidad de implementar políticas públicas de calidad de forma sistemática y a lo largo de las distintas áreas de política pública. Cuesta pensar que un nuevo presidente pero con la misma colación pueda producir cambios en esto. Sebastián Piñera puede mostrar resultados contundentes.

Por último, liderar el Chile del futuro requiere buenos equipos y coaliciones que den gobernabilidad.  Chile Vamos ha construido lenta pero sólidamente una coalición estable, predecible y que ofrece gobernabilidad, apoyando con su acción al liderazgo de Sebastián Piñera. Alejandro Guillier, por su parte, busca liderar una coalición fragmentada desde todos los ángulos políticos (DC, Frente Amplio, Partido Comunista) y parece ser tironeado desde todas las puntas sin poder ofrecer una conducción creíble de gobernabilidad.

Faltan muy pocos días para la elección y es mucho lo que está en juego. Es urgente dejar atrás las agresiones  y descalificaciones y centrarse en el debate de cómo construir un mejor futuro para los chilenos.

Ernesto Silva M (Diputado UDI) – 1 de diciembre 2017