26 noviembre, 2017 | 9:22 hrs.
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Ernesto Silva: “Para el Frente Amplio, tanto Piñera como Guillier representan posiciones de las que discrepan”

En conversación con “El Líbero”, el diputado de la UDI que no se repostuló en las pasadas elecciones pronostica que “es poco probable que todo el Frente Amplio vaya a votar por Guillier”. “Guillier prometió un programa e hizo apenas un compendio, y lo que está haciendo ahora no va a dar ni para panfleto”, asegura.

 

El diputado Ernesto Silva (UDI) vive sus últimos días en la Cámara. No buscó la reelección ya que en marzo de 2018 partirá junto a su mujer y sus seis hijos a la Universidad de Stanford, donde fue invitado a investigar para la Hoover Institution. Pero la cuenta regresiva ha sido movida, ya que está trabajando en el comité estratégico de la campaña del ex Presidente Sebastián Piñera.

Con los resultados de la elección del domingo pasado, el abogado analiza en “El Líbero” lo que se viene de cara a la segunda vuelta presidencial, pero además los desafíos que tiene su partido luego del 17 de diciembre.

– En términos generales, ¿qué conclusiones saca de la elección del domingo pasado?

– Lo primero es que el resultado nos tiene que hacer sentirnos optimistas; la centroderecha necesita optimismo. Hubo un tema de expectativas que era de un resultado más alto del que se obtuvo, pero si uno mira las cifras con objetividad ganamos la primera vuelta. La suma de los candidatos de centroderecha suma 44 puntos, el candidato de la centroizquierda que enfrentamos obtuvo una paupérrima votación de un 22,7%; en el Congreso elegimos 73 diputados, somos una coalición con futuro y tenemos la primera opción de ganar. Por lo tanto, lo que nosotros necesitamos es empujar con energía, transmitir optimismo y decisión, porque esa es la actitud necesaria para poder enfrentar con éxito la segunda vuelta.

– ¿Hacia dónde debe crecer la centroderecha en esta elección? Si bien Piñera salió primero, tiene que conseguir 14 puntos para ser mayoría…

– Tiene que haber un mensaje convocante y ganador que permita rápidamente unir a todos los que votaron por la centroderecha y a quienes se quedaron en la casa. Si uno mira las votaciones de muchas comunas donde hemos tenido mayoría, como en Viña del Mar, Puente Alto, La Florida y Maipú, nos muestran que hay una oportunidad grande para seguir sumando votos de centroderecha a la adhesión de la campaña de Piñera y donde tenemos que fortalecer nuestro mensaje de esperanza hacia la clase media. Lo segundo es que hay votantes de Carolina Goic y muchos grupos que quieren un país unido que progrese, y no quieren el riesgo de lo que significa un Frente Amplio influyendo en decisiones del futuro gobierno. Por eso, lo primero es entender que hay que llamar a movilizar a mucha gente que quizás no estuvo en la primera vuelta y que comparte un ideal de futuro y de progreso.

– ¿No es necesario para dar un señal de ampliación incorporar a electores DC, “laguistas”, o a los Ciudadanos de Andrés Velasco?

– Creo que está el espacio para sumar a todo el mundo, pero lo central hoy día es la movilización y la activación de la gente de nuestra mirada. Los pasos que se han dado en los primeros días han sido correctos y positivos. El apoyo inmediato de José Antonio Kast y su liderazgo fue muy positivo, también el de Manuel José Ossandón me parece muy valioso, creo que hasta ahí llegan las claves del tipo políticas. A partir de ahora lo que necesitamos es la activación, mensaje y movilización de personas y sectores que no fueron a votar en la primera vuelta.

– ¿Es suficiente con eso?

– Los chilenos van a tener a mano el poder de elegir entre dos personas y la elección de coaliciones ya quedó atrás, incluida la elección parlamentaria. Hoy día los chilenos lo que tienen que contestar es cómo va a ser su futuro, si va a ser mejor o no. Para eso van a poner en la balanza si creen que va a ser mejor con Sebastián Piñera o con Alejandro Guillier. Pondrán en la disyuntiva que cuando tengan que pensar en la salud o en una emergencia de salud de un familiar quién quieren que les resuelva el problema, sobre la esperanza de tener un mejor trabajo para sus familias, quién lo resolvería mejor. Creo que la combinación del tipo de liderazgo de los candidatos, más sus propuestas de futuro, es lo que se juega en esta segunda vuelta y por lo tanto pienso que ahí es donde va a estar el eje central, más que la suma de coaliciones o de apoyo adicional, y por eso pienso que nosotros lo que tenemos que mostrar es el liderazgo de Sebastián Piñera y la contundencia de sus propuestas de futuro. Y, además, contrastarlo con un candidato que ha sido mencionado por muchas personas como flojo, inconsistente, que en un momento apoyaba al sector privado en salud y ahora lo critica, y que además saca la peor votación histórica de la centroizquierda en una campaña presidencial. En el fondo, Guillier prometió un programa e hizo apenas un compendio, y lo que está haciendo ahora no va a dar ni para panfleto. Además el entorno de Guillier aún tiene explicaciones pendientes con sus vínculos con San Ramón y las posibles redes de narcotráfico. Por último ha sido un ejemplo de la inconsistencia, negaba a Bachelet, después se quiso transformar en su sucesor, promovía las Isapres y después se ha dedicado a tratar de atacar al sector privado, defendía el CAE y ahora lo critica. No tiene el liderazgo ni la fortaleza para poder conducir el país.

– El Frente Amplio obtiene un 20% de respaldo y se posiciona como la tercera fuerza política en Chile. ¿Qué conclusión se puede sacar de eso?

– El Frente Amplio exacerba algún nivel de malestar que hay en Chile y lo exacerba a través de una crítica antisistema, algunas veces articulada con un mensaje intelectual más desarrollado que estimula a un grupo de jóvenes. Creo que no tienen la responsabilidad ni la capacidad para gobernar. Pienso que en el fondo tienen vocación de oposición, quieren estar fuera del sistema para criticarlo, y por eso es poco probable que todo el Frente Amplio vaya a votar por Guillier, porque la verdad es que para el Frente Amplio Guillier y Piñera representan coaliciones con las que discrepan. Ahora, es un fenómeno al que hay que estar muy atento, porque la centroderecha tiene una tarea especialmente en los jóvenes de convocar y conquistar la modernidad, y dar un mensaje de futuro y de esperanza. Ganar esta elección va a ser fundamental para esos pasos, y tiene que ver con la esperanza y el futuro anclado en realidad, eso es lo que observo de esta elección.

– Por otra parte se ha señalado que el verdadero rival es el Frente Amplio. ¿Está de acuerdo?

– Es muy importante ganar una elección y eso es lo que hay que hacer en lo 20 días que quedan. Pero junto con eso, existe una disputa sobre los valores que priman sobre la sociedad y esa es una batalla cultural, doctrinaria y de ideas, y en eso claramente el rival a vencer es el Frente Amplio. Para eso yo veo con mucha esperanza que, por ejemplo, en el caso de las personas cercanas a mí, hay un grupo de diputados, entre ellos Guillermo Ramírez, Jaime Bellolio, Javier Macaya, Renzo Trisotti, Juan Antonio Coloma y la Pepa Hoffman, que van a conformar un núcleo que va a estar al frente para levantar las banderas de la dignidad, la libertad y la justicia, para hacer un contraste ideológico fuerte de ideas con lo que proponga el Frente Amplio.

– El Frente Amplio ha irrumpido en la izquierda y le ha quitado una fuerte votación a la Nueva Mayoría. ¿Quiénes cumplen ese rol hoy en la centroderecha?

– El resultado del Frente Amplio y el fracaso de la Nueva Mayoría que fue fragmentada presidencialmente y también en listas parlamentarias, es un argumento más para pensar que Sebastián Piñera tiene la primera opción de ganar. La debacle parlamentaria de la Nueva Mayoría que pasó de una representación significativa a una minoritaria muestra la poca fuerza que tienen para convocar y movilizar. En el caso de la centroderecha los partidos van a ser menos importantes en cuanto a estructura, y van a haber liderazgos y núcleos que van a poder transmitir mensajes de futuro que convoquen. Con el crecimiento de Evópoli y el que Renovación Nacional y la UDI sean partidos casi equivalentes hacen que exista un fin de la hegemonía de los partidos. Además la fragmentación de temas hacen que los nuevos liderazgos emerjan en torno a iniciativas temáticas, de espacios de influencias, más que de fuerzas de partidos.

– En su momento se hablaba mucho de la “UDI popular”, sin embargo hoy el llamado a convocar a ese mundo lo hace el senador Manuel José Ossandón. ¿Hay una autocrítica?

– La UDI sigue siendo un partido fuerte en términos de adhesión ciudadana y creo que su tarea -yo lo vengo diciendo desde hace al menos tres años- es avanzar desde esa UDI popular que acompañó a las familias del mundo popular y que hoy es de clase media, a acompañarlos nuevamente en sus nuevos desafíos. Por eso creo que el desafío de la UDI popular es representar a esa clase media emergente y vulnerable que está donde está por su propio esfuerzo y que quiere sentirse acompañada y con seguridades ante los enormes miedos que tiene al enfermarse, envejecer, al perder el empleo o tener un problema familiar severo. Creo que la UDI tiene que tener un mensaje de esperanza y de compañía para ese mundo y las personas que he comentado tienen las bases para junto al trabajo del gobierno, de los alcaldes y otros construir esa mirada hacia delante. Hoy, creo que los liderazgos que se sumaron a la presidencial, son los que tenían que estar, bien por eso. Pero acá, mirando hacia el futuro es una tarea colectiva, no descansa en un individuo o una persona.

– ¿Cuál es su opinión de la elección parlamentaria de la UDI?

– Cuando el futuro de Chile se juega en 20 días más en una elección presidencial el análisis interno de un partido tiene que esperar. Eso es lo primero. Hoy toda la energía tiene que estar destinada a ganar la elección presidencial para luego hacer un análisis del desempeño de la UDI. Ahora, en lo central, antes de esta elección la UDI era el principal partido de Chile y hoy no lo es. La UDI antes tuvo un mensaje nítido de cuál era su contribución política y de propuestas a la campaña presidencial y esta vez no se ve con igual fuerza. Hace un tiempo atrás era un partido unido, hoy no lo está de igual forma. Por lo tanto, el análisis es para después de la segunda vuelta, pero claramente hay desafíos y hay problemas que hay que abordar rápidamente.

– Pero la semana después de la elección, María José Hoffman pidió la renuncia de la directiva, la diputada Andrea Molina dijo no sentirse cómoda en el partido…

– Obviamente este no fue el mejor resultado, eso está claro. Pero acá los liderazgos tienen que construir, y hoy hay que construir un triunfo para la segunda vuelta y poner toda la energía en eso y no poner por delante los problemas del partido antes que los desafíos de Chile. Los desafíos están en la elección presidencial, y si gana Guillier sería un desastre, entonces nosotros no podemos perder un minuto en los temas internos.

 

Fuente: El Líbero – 26 de noviembre 2017.