1 septiembre, 2017 | 10:22 hrs.
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Incertidumbre y desgobierno

Después de 48 horas de tensa vigilia y espera, se concretó la salida del equipo económico de la presidenta Bachelet, liderado por el exministro de Hacienda Rodrigo Valdés.

La decisión viene a Cerrar un largo proceso de conducción política marcado por la renuncia a retomar el crecimiento económico, la desidia ante el deterioro en el empleo, la indiferencia ante el empeoramiento de las finanzas públicas, y la actitud displicente para rechazar proyectos de inversión aun cuando no exista fundamento para ello. La renuncia de ayer es un nuevo triunfo de la retroexcavadora  de la Nueva Mayoría, pero esta vez hace patente consecuencias mucho más profundas.

Lo que estaba en juego en el debate de las últimas semanas era la importancia del crecimiento económico, la solidez de las instituciones como el Comité de Ministros y la convicción sobre cómo debe avanzar el país hacia el futuro.

Los últimos eventos fueron muy evidentes en la magnitud del problema. Primero, fue el desconocimiento- y hasta desprecio- de la Presidenta hacia el informe de productividad del gobierno respecto de la reforma previsional, cuyo efecto estimaba en hasta 394.000 las potenciales pérdidas de empleos como consecuencia de la reforma, y una reducción de hasta 3,3% real en los salarios de los trabajadores. El segundo fue la decisión – avalada por La Moneda- de citar un viernes en la noche al Comité de Ministros para el lunes a las 7:#0 de la mañana para pronunciarse sobre un proyecto minero portuario que requería un estudio acucioso y profundo. Se impuso la mala calidad de la política y el descuido de las instituciones relevantes para el desarrollo.

¿Es relevante quiénes son los nuevos integrantes del equipo económico? A mi juicio no, porque el problema no son los ministros, sino la conducción política del gobierno de la Nueva Mayoría. Cualquiera sea el gabinete económico, el crecimiento no será prioridad y las decisiones sobre proyectos relevantes seguirán basadas en la concepción política y en la falta de convicción sobre la importancia de la inversión y del empleo.

Lo de ayer marca el cierre del gobierno. No es viable esperar un nuevo impulso en el enfoque ni en la calidad del proceso de formulación de políticas públicas. Mientras esto sucede, en el Congreso se encuentra la Reforma Previsional, la reforma al Código de Aguas, y muchos otros proyectos cuyas consecuencias pueden ser muy negativas para el país de aprobarse tal cual están. De igual forma, en sólo semanas deben ingresar al parlamento la Ley de Presupuesto y el reajuste del sector público. El gobierno no está en condiciones de continuar impulsando su agenda de reformas que son parte de la retroexcavadora 2.0 y debe renunciar a estos cambios. Es tiempo de actuar con seriedad, pensar en el país, y actuar asumiendo que este gobierno ya terminó.

Ernesto Silva, Diputado UDI, 1 de Septiembre 2017.